La recuperación tras la operación de reducción de cornetes

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Los cornetes son unas estructuras carnosas que se encuentran en la nariz y que tienen la función de regular el flujo aéreo nasal así como de modificar las condiciones de humedad y temperatura del aire que respiramos. Son  dos estructuras cilíndricas que, mediante un sistema vascular, se llenan y vacían de sangre según cada momento. Por ejemplo, al hacer deporte el cuerpo segrega adrenalina y una de las funciones de esta hormona es la de vaciar y por tanto reducir el tamaño de los cornetes, para así favorecer la entrada de aire.

Múltiples causas provocan su engrosamiento, agrandamiento o inflamación patológica en cuyo caso la persona tiene dificultades para respirar. El procedimiento quirúrgico de reducción de cornetes es una intervención que realizamos frecuentemente y nos ofrece normalmente buenos resultados.

El motivo de este artículo no es tanto explicar el procedimiento quirúrgico sinó dar información sobre el postoperatorio y algunos consejos para favorecer una pronta y correcta recuperación.

La reducción de cornetes actualmente se suele realizar con radiofrecuencia. Al aplicar esta energía sobre el cornete se provoca una necrosis de los tejidos que, aunque sea a baja temperatura, no deja de producir una quemadura. Inicialmente los cornetes van a sufrir una reacción inflamatoria secundaria a la agresión para después progresar a un fase de retracción cicatricial que es la que nos va a dar el beneficio esperado.

 

Que podemos esperar después de la intervención?

Es frecuente inicialmente que se presente una gran congestión nasal, con mucha mucosidad y dificultad respiratoria. Estos síntomas, que responden a la fase inflamatoria, se asemejan mucho a un catarro y suelen durar entre una y dos semanas. Posteriormente la nariz irá dejando de producir mucosidad e iremos notando una mejoría en la respiración aunque la nariz, por dentro, estará llena de costras. Estas costras  suelen dificultar también la respiración. Además, cuando se desprenden, pueden provocar hemorragias y, en ocasiones, si son abundantes, provocar sensación de mal olor e incluso dolores de cabeza. Esta segunda fase, de costras y progresiva retracción, puede alargarse durante 2 y 3 meses y no será hasta su finalización cuando valoraremos el resultado del procedimiento.

   Tendré que estar de baja? A pesar de todo lo que pasa dentro de la nariz el estado general del paciente es normal desde el día siguiente a la intervención por lo que normalmente no es necesario dejar de trabajar o de realizar otras tareas habituales. Tampoco aparecerá una hinchazón visible en nuestra nariz. Únicamente aconsejamos no realizar deporte los primeros días y evitar comer comidas muy calientes ya que favorecen la congestión.

 

 

Para acelerar el proceso de recuperación y mejorar la sensación de confort recomendamos iniciar lavados nasales con suero hipertónico, agua de mar o pulverizadores (hay muchas marcas en el mercado). Estos lavados se empiezan al día siguiente y suelen ser necesarios 3-4 lavados diarios los primeros días. La idea es hacerse el lavado y después sonarse con suavidad para ir eliminando secreciones y costras. También aconsejamos alguna pomada nasal  para reblandecer las costras. Esta higiene se realiza durante todo el proceso postoperatorio, 2-3meses.  Las hemorragias nasales son frecuentes y raras veces requieren de algún tipo de taponamiento. En caso de hemorragia debe presionarse la nariz durante unos minutos y realizar lavados suaves. Es importante no asustarse, una hemorragia no alterará el resultado de la intervención y, en el peor de los casos, requerirá de un taponamiento nasal que retiraremos en unos días sin más consecuencias.

Es importante seguir los controles por parte del cirujano, que en las visitas sucesivas nos hará recomendaciones sobre la higiene nasal y, en ocasiones si es necesario, realizará  limpieza de las costras.

   

La reducción de cornetes puede tener complicaciones?  las complicaciones de esta operación son muy infrecuentes pero cuando aparecen pueden ser importantes y de muy difícil manejo. La principal y más severa es cuando los tejidos no soportan el efecto de la radiofrecuencia y sufren un proceso de necrosis de tejidos exagerado. El paciente va a tener muchos problemas de costras, moco espeso, mal olor, y éstos pueden llegar a durar muchos meses; este problema, imposible de predecir, puede acabar en una necrosis completa del cornete con desaparición del mismo, hecho que conlleva cierto disconfort respiratorio que es irreversible. Otro posible problema es la aparición de cicatrices entre el cornete y el tabique nasal; no es grave pero limita el resultado en cuanto a calidad respiratoria. La solución es sencilla pero requiere de otra pequeña operación.

 

 

En general y a modo de resumen, el postoperatorio de la cirugía de cornetes es un proceso lento pero bien tolerado, con pocas molestias para el paciente y con un final casi siempre muy satisfactorio.


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