RINOPLASTIA VS SEPTOPLASTIA

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En nuestra consulta diaria, con frecuencia comprobamos una cierta confusión cuando hablamos de la cirugía nasal: si se opera el tabique ¿cambia la forma de la nariz?  ¿se hincha mucho la cara? ¿duele mucho?

Para aclarar estas dudas, imaginemos la nariz como una pirámide triangular dividida en dos compartimientos por un tabique central. A grandes rasgos, cuando tenemos un problema de ventilación hay que buscar la solución en el interior de esta pirámide, sin necesidad de variar su forma; cuando queramos cambiar el aspecto de la nariz tendremos que tocar las paredes exteriores de la pirámide. Evidentemente en la realidad las situaciones se mezclan, y con frecuencia para resolver un problema hay que tratar toda la nariz en su conjunto. Pero para esquematizar el tema podemos decir

– persona con problema de obstrucción nasal, sinusitis u otras enfermedades nasales, precisará una corrección del tabique nasal con o sin trabajo sobre las estructuras intranasales (cornetes, senos paranasales,…). Esto es lo que se llama Septoplastia con o sin Cirugía Funcional Endonasal. Aquí el aspecto exterior de la nariz no cambia, en el postoperatorio inmediato no suele haber hematomas ni hinchazones marcadas, y lo más incómodo es la obstrucción nasal postoperatoria que puede durar una o dos semanas. Intervención que entra de lleno en el terreno de la Otorrinolaringología.

– persona que desea cambiar el aspecto de su nariz. Aquí no tenemos un problema de enfermedad nasal, hay que plantear la modificación de la nariz con extrema cautela para que quede una nueva nariz perfectamente adaptada a la cara del paciente, y requiere un detallismo que podríamos considerar casi artístico. Este postoperatorio presenta esos clásicos hematomas en la cara, porque hay que romper y reformar los huesos externos de aquella pirámide, pero la obstrucción nasal posterior es de menor duración. Esta es la Rinoplastia, en este caso, y en mi opinión, esta cirugía corresponde al Cirujano Plástico.

        – una tercera posibilidad, y quizás la más frecuente, consiste en la mezcla de las situaciones precedentes. Una persona que respira mal y que se plantea  “ya que me voy a operar que mejore el aspecto de mi nariz”, o pacientes con una deformidad nasal importante y que para poder mejorar la respiración es necesario cambiar la forma de la nariz. Aquí hablamos de una Rinoseptoplastia , tenemos un postoperatorio que incluye el de las dos opciones anteriores, y la duda que se plantea  es , a mi entender, quien me opera, un plástico o un otorrinolaringólogo. Creo que aquí lo importante no es la especialidad sino el médico , con sus capacidades individuales, y , fundamental, el “feeling” médico-paciente, que se establezca una conversación honesta y sincera en la que el paciente exponga sus pretensiones, y el médico los resultados reales que crea se puedan obtener . No se debe olvidar que en cirugía, el cirujano deja un tejido en una determinada situación pero después ese tejido cicatriza y se modifica. Si una estructura de madera, o de cemento, se modifica con el tiempo, es fácil comprender que un tejido vivo aun varia mucho más.

En un contexto familiar, mi consejo siempre ha sido: si te has de operar, decide que te interesa principalmente, el aspecto estético o la respiración, si es la estética busca un cirujano plástico si es la respiración un otorrinolaringólogo. Evidentemente, sea quien sea perseguirá un buen resultado en ambos aspectos, pero la mentalidad, las técnicas y el aprendizaje son diferentes en cada especialidad y si buscamos la excelencia yo creo que por ahí van los tiros.

 

PD: Esta es una opinión personal aplicada a nivel  general, en ningún caso quiero decir que no hayan otorrinolaringólogos con capacidad de conseguir un resultado estético fantástico, o cirujanos plásticos con resultados de funcionamiento nasal excelentes.

 


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