Psicosomatismo en ORL:

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Definimos psicosomatismo como la situación en la que un trastorno de la psique provoca una alteración tisular,  es decir, una determinada situación emocional (ansiedad, estrés, depresión,miedo,…) ocasiona una reacción en determinadas zonas del cuerpo (colon, corazón, circulación,….), alterando su estructura y generando determinadas enfermedades(colon irritable, taquicardias, hipertensión arterial,etc.,etc.).

Hoy en día se discute mucho hasta donde llega la influencia de la psique en cualquier patología. Es evidente que un determinado momento emocional genera un cambio físico, no necesariamente patológico: sonrojarse ante una situación social es un ejemplo clásico, una palidez y sudoración ante el miedo ,también.No se discute la capacidad de las emociones para producir efectos físicos, se discute hasta donde pueden influir esas emociones en determinadas enfermedades. El problema está en como objetivar esa influencia, es imposible actualmente. Creo que esa es una de las ocasiones en las que podríamos hablar de la ventaja de un «médico» frente a un robot o a un algoritmo diagnóstico: la capacidad del médico de percibir la situación emocional del paciente, de estimular, sin necesidad de ser psicólogo, que un paciente exponga su situación psicosocial, va a facilitar el correcto enfoque terapéutico ante muchas de las enfermedades crónicas que se ven en asistencia primaria.

En «asistencia primaria» de Otorrinolaringología esas enfermedades son, a mi entender, casi mayoría: no se discute el componente psicosomático en los acúfenos o en los vértigos. Es menos conocida la influencia psicosomática en las faringitis crónicas, e incluso en las amigdalitis a repetición. Los estados de ansiedad, o las depresiones, o el estrés de cualquier tipo, fácilmente producen una sequedad de mucosas de vías respiratorias altas que se traduce en faringitis crónicas , sin olvidar que este mismo efecto suelen producirlo también los fármacos que se administran en esta patologías. Así las carrasperas, toses irritativas, ese fastidioso moco que siempre esta enganchado en la garganta, o ese empeoramiento de la calidad de la voz, etc., tienen muchas veces orígenes emocionales.Naturalmente , no siempre: los frecuentes reflujos gastroesofágicos, o las alergias o las infecciones, por citar algunas, son  todas ellas causas físicas, pero una vez descartadas todas ellas nos queda solo el componente emocional. Aunque para cerrar el circulo no deberíamos obviar el componente psicosomatico del reflujo o las alergias.

 

La obstrucción nasal a causa de una rinitis vasomotora también está frecuentemente influenciada por aspectos psicológicos. Se trata de una enfermedad en la que se altera la capacidad de hincharse y deshincharse de la mucosa nasal para cumplir su cometido de preparación del aire respirado para que llegue a los pulmones en las mejores condiciones. Esta función se consigue dilatándose o contrayéndose los vasos que constituyen la mucosa, principalmente de los cornetes nasales, que se llenan o vacían según se necesite,  obstruyendo o facilitando así el paso del aire.La alteración de esta función , habitualmente en el sentido de dilatación (obstrucción), es la base de las rinitis y también esta claramente influenciada por situaciones emocionales, y ya no digamos cuando el paciente vive este estado con ansiedad o angustia, teniendo la duda de que se va a ahogar, sensación que invariablemente empeora la obstrucción alimentando un circulo vicioso que requiere tratamientos mucho más agresivos de lo que normalmente necesitaríamos.

 

Como desgraciadamente no tenemos ningún test concreto que nos permita diagnosticar de entrada una enfermedad psicosomática, los médicos nos vemos obligados a descartar cualquier enfermedad «orgánica» antes de diagnosticar un psicosomatismo. En nuestro caso, una vez establecido este diagnóstico, el problema estriba en como tratarlo. Como explicas a un paciente que la molestia que le ha traído a la consulta requiere un cambio en su planteamiento vital, que no existe una píldora que resuelva fácilmente una molestia tan «ridícula» como una sequedad faríngea o un picor de oídos, que en un mundo tan desarrollado científicamente, el esfuerzo curativo lo ha de poner el propio paciente.

Pues eso es lo que tenemos que hacer, y convencerlo, porque en el fondo, estas molestias pueden representar un aviso del organismo, que nos informa que estamos alcanzando límites que ya no podemos compensar, y que si persiste la situación podemos desarrollar enfermedades mucho más graves.

Saludos

 


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